Cuando un tsunami arrasó la Central Nuclear de Fukushima, la reacción inmediata de las autoridades japonesas se asemejó a la tomada por las soviéticas un cuarto de siglo atrás, en Chernóbil. Evacuar a toda la población en un radio de 30 kilómetros a la redonda. Parte de la prefectura de Fukushima quedó así abandonada, arrasada por un accidente fatal, pasto de la radioactividad y los jabalíes.
Cambio. Fue así durante más de un lustro. Durante los últimos años el gobierno japonés ha rehabilitado y reabierto gran parte de los asentamientos afectados por la catástrofe. Gran parte, pero no todos: una pequeña localidad de 7.000 habitantes, Futuba, a apenas cuatro kilómetros de la central, ha seguido cerrada a cal y canto hasta ayer.
Una pequeña porción del pueblo, el último precintado, se ha levantado.




