El Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón (BoJ) ha decidido mantener sin cambios su actual política monetaria, que incluye un tipo negativo a los depósitos y la adquisición de deuda pública, con el fin de lograr una inflación del 2%, objetivo que aún está lejos del alcance del instituto emisor nipón, que ha vuelto a revisar a la baja sus pronósticos de subida de precios.
El máximo órgano de política monetaria del BoJ decidió por una mayoría de 7 votos contra 2 mantener una tasa de depósito del -0,1%, así como seguir adelante con sus compras de bonos por importe de 80 billones de yenes anuales (642.793 millones de euros) con el objetivo de limitar al 0% la rentabilidad de la deuda japonesa con vencimiento a diez años.
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